Este sábado la Selección Mexicana Femenil inicia su camino hacia la Copa del Mundo de FIFA Women’s World Cup Brasil 2027 con un enfrentamiento ante San Vicente y las Granadinas, en el marco del torneo clasificatorio Concacaf W Championship 2026.
La veterana defensora del Pachuca Femenil —y ex jugadora de clubes europeos—, Kenti Robles, sorprendió con su mensaje: pese a las dos últimas ausencias mundialistas (2019 y 2023), el equipo no carga con presión, sino con ilusión.
“Un privilegio y un orgullo”
Cuando la prensa le preguntó si sentían presión por las eliminaciones pasadas, Robles respondió con claridad:
“No, no creo que haya ninguna presión. De verdad es un privilegio poder estar aquí.”
Agregó que vestir la playera del “Tri” sigue siendo un honor. A diferencia de campañas anteriores, ahora el grupo goza de un entorno más sólido: mejor preparación, mejores condiciones físicas y emocionales, y una estructura profesional detrás. Según Robles, “el fútbol en México está evolucionando muy rápido … hoy veo al mejor fotógrafo, al mejor utilero, al mejor analista y a la mejor compañera”.
Hambre insaciable y unión de grupo
Para Robles, la clave no está en revivir errores pasados, sino en enfocarse en el presente:
- El compromiso y la unión del plantel —tanto dentro como fuera de la cancha— como base para alcanzar el objetivo.
- “Un México con hambre, con ganas”, con jugadoras dispuestas a darlo todo desde el primer minuto.
- Confianza en que este grupo tiene todo lo necesario —talento, experiencia, estructura— para regresar a una Copa del Mundo después de dos ediciones sin asistir.
También suena fuerte el mensaje del estratega Pedro López: su llegada al banquillo, en 2022, no fue casualidad, sino con la encomienda de devolver al Tri Femenil al Mundial.
Lo que viene: expectativas y realidad
El camino no será sencillo. Esta eliminatoria representa una prueba de carácter, determinación y evolución. Pero ahora, con renovado espíritu, el Tri parece querer tomar la revancha con dignidad. Si han construido un grupo unido, con hambre y mentalidad ganadora, tienen —al menos— la convicción.
Para muchos, este arranque representa una oportunidad de redención y de demostrar que el futbol femenil mexicano ya no se mide por las ausencias del pasado, sino por las ganas, la madera de guerreras que hoy representan.
